jueves, 8 de septiembre de 2011

Práctica




Pido disculpas de antemano por el abstruso razonamiento que sigue.

Existen el “profesor en excedencia”, el “médico en excedencia”. Al conjunto de los funcionarios públicos, tan atormentados en estos meses, asiste este derecho que, para el resto de los trabajadores, equivale a “darse de baja”. Hay trabajadores que “se retiran prematuramente”, los hay que “son prejubilados” y lo que todos comparten es la postrera “jubilación”, sean funcionarios públicos, autónomos, empresarios o empleados.

Estamos de acuerdo en que “un funcionario en excedencia” o “una camarera de baja” no dejan de ser, por razón de la interrupción de su función, “funcionario” y “camarera”.

Pero, del mismo modo, asumimos que un “bancario prejubilado” o un “torero retirado”, como consecuencia de su “prejubilación” y de su “retiro”, dejan de ser a todos los efectos “bancario” y “torero” respectivamente (más allá de las febriles exclamaciones que algún aficionado puedan dirigir al segundo). ¿Nikki Lauda fue o es piloto? Nikki Lauda es quien fue piloto, pero ya no pilota profesionalmente o, lo que es lo mismo, ha abandonado la práctica del pilotaje profesional. En rigor, a Nikki Lauda se le ajusta mejor la condición de “ex piloto”.

En consecuencia, se puede decir que, en el campo de las “profesiones”, del ejercicio de “una ciencia, un arte, un oficio”, dejar de practicar equivale a dejar de ser.

Entremos ahora en el terreno de las “ideas”, las “inclinaciones”, las “doctrinas”. Se trata de un área menos reglada, por no exceder los límites de la “libre conciencia”, de los “apetitos individuales” o de las "preferencias” y no ser requeridas “pruebas”, por así decirlo, teniendo por tales los contratos, los carnets, los diplomas que sí han de justificar respectivamente los empleos, las militancias, los grados académicos. Sería absurdo hablar de un “aficionado al bricolaje en excedencia” o de una “cinéfila de baja”, como de una “lectora no practicante”, o de un “marxista no practicante”. ¿Es de verdad una lectora? ¿Es de verdad un marxista? También aquí, y con mayor motivo, cualquiera comprende que dejar de practicar equivale a dejar de ser.

Preguntados acerca de sus creencias religiosas, pocos españoles (confieso que ignoro las costumbres de otras naciones) tienen reparo en definirse como “católicos no practicantes”, una expresión sólo superada en usuarios por el adjetivo “liberal”, aunque igualada en opacidad con él.

Intuyo que colocan la coletilla “no practicante” para testimoniar su escaso hábito de participar en la misa o celebración de la eucaristía, un hecho que, por sí mismo, ya menoscaba gravemente su condición de católicos. Pero en la sexta acepción que la palabra “práctica” tiene en el diccionario de la RAE, que es la que ha de atenderse en este caso, surge una sorpresa. Aquí leemos: “aplicación de una idea o doctrina”. De acuerdo con esta definición, autodenominarse “católico no practicante” supone, no sólo la transgresión que constituye el desprecio hacia la celebración de la eucaristía, sino que implica también el pecado casi irremisible de contravenir conscientemente el mensaje de Jesús de Galilea, mientras uno gusta de llamarse “cristiano”. Ahora pienso que quizá muchos de ellos se encuentren cómodos dentro de este retrato, al fin y al cabo.

“Soy miembro del Consejo de Administración de Berkshire Hathaway, aunque no acudo a las convocatorias”. “Soy especialista en la obra de Flaubert, pero declino la lectura de Madame Bovary”. “Soy Ayatolá de Irán, pero evito la liturgia y tengo gran estima por los torreznos”. “Estoy comprometido con Michelle Jenner, pero no soy practicante”. Todas ellas frases que, al ser releídas (principios enunciativos, finales adversativos), se me figuran como grandes títulos, fabulosas dignidades, con que subrayar nuestro nombre en Twitter, para que aparezcan en cursiva a la vera de la más seductora de nuestras sonrisas.

2 comentarios:

Rlosada dijo...

Y que pasa con los que creen en la existencia de Cristo pero no en las normas y adoctrinamientos pasados y presentes de su brazo ejecutor conocido como Iglesia? No son estos quienes se hacen llamar católicos no practicantes? Es posible tener fe en un Cristo muerto y resucitado y en un Dios creador y no confiar en el poder ejecutivo de la iglesia basándose entre otras cosas en el oscuro pasado de la misma? Abuelito, dime tú...Por qué en una nube voy, abuelito dime tú, por qué tan feliz yo soy

Ignacio García Vicente dijo...

Pues con ellos pasa que son muy loables, pero no pueden llamarse "católicos", tendrán que elegir otro nombre. Dado que "no se puede seguir a Dios en solitario" según dijo el Papa hace unos días. "Vuestra gozosa inserción en las parroquias, comunidades y movimientos, así como la participación en la eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente del sacramento del perdón, y el cultivo de la oración y meditación de la palabra de Dios".